El entorno en la empresa

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Estos días, a raíz de la petición de dejar el club por parte de Messi, he vuelto a oír hablar del entorno. Expresiones del estilo, “el entorno más cercano al jugador”, “no se le ha propiciado un entorno para que siguiera en el club”, etc. Pero cuando más recuerdo hablar del entorno es a Johan Cruyff en aquellas ruedas de prensa en las que mencionaba este término haciendo referencia al ruido interno y externo que se escuchaba y la influencia que tenía en sus jugadores. Entorno que, hacia referencia a los medios de comunicación, la directiva, al público, a los socios, etc. 

¿Influye el entorno en las empresas de administración de fincas?. Sin ninguna duda. Estamos en tiempos marcados por incertidumbre, con nuevos desafíos y con una situación de carácter excepcional, que hacen que el estudio del entorno sea imprescindible para poder acometer una gestión eficaz, ya que intervendrán de una manera o de otra en nuestra empresa.

No es indispensable argumentar el peso y la significación del entorno al que hemos de prestar una atención suficiente. Todos sabemos que nuestras empresas, como cualquier otra empresa, sufren las consecuencias de los acontecimientos que tienen lugar fuera de ellas, y que en su conjunto podemos denominar el entorno. Al indicar la expresión “fuera de ellas”, es como si pudiéramos poner una línea alrededor de la empresa, el entorno sería todo aquello que quedase fuera de ella. Aunque es una línea muy permeable, pues es difícil reconocer cuando un acontecimiento es interno o externo en su totalidad, pues la mayoría de las veces, hay injerencias entre ambos.

Es obvio señalar que situaciones como la fase de pandemia actual, el descenso de los ingresos, el incremento de la competencia, la mayor demanda y expectativa que requieren los clientes, los cambios legislativos y fiscales que regulan las administraciones públicas para afrontar esta situación, los cambios tecnológicos en nuestro sector, entre otros, hacen que tengamos que tener muy presente la importancia de disponer y realizar un análisis del entorno para tener una visión completa. 

Si volvemos a repasar la lista anterior y analizamos algunos de los factores que intervienen en nuestro entorno, se visualiza que podemos dividirlos en dos grupos, por un lado, los de aspecto general (son los más alejados de la empresa y en los que no podemos intervenir – factores políticos, económicos, etc..) y los de aspectos más específicos (son aquellos en los que la empresa puede intervenir – temas profesionales, tecnológicos, etc.)

Hoy en día, la dirección de una empresa requiere, además del conocimiento de su realidad interna, de una comprensión y de un estudio del entorno. Hemos de valorar la importancia y el impacto que cada uno de estos factores mencionados tendrá en nuestras empresas y adaptarnos a un nuevo modelo de prestación de servicios adecuado a la realidad exterior. Sin embargo, no hemos de olvidar que es una labor en el que deben estar implicados todos los miembros de la empresa, aportando su conocimiento y desarrollando acciones, en las que todo el equipo debe detectar las oportunidades que se nos pueden ofrecer.

Como definitivo elemento esclarecedor para la confección de este estudio y seguimiento del entorno, bastaría desarrollar un pequeño cuadro, que nos permita en su conjunto, realizar el análisis interno y externo, obteniendo los puntos débiles y fuertes, así como las amenazas y oportunidades, y de él, estudiar las medidas a poner en práctica y su implantación. Si todo va bien, y tras un proceso de asimilación, ya que este proceso influirá sobre la estructura actual de la empresa y en las personas que la componen, volveremos de forma sistemática y periódica, a realizar un nuevo análisis y sus correcciones para conseguir un reforzamiento y desarrollo de la estructura.

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