Reinventarse o Morir

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En épocas de crisis e incertidumbre, como la que nos vemos inmersos en estos momentos, algunas empresas vieron que su negocio y por tanto su futuro, estaba en peligro. Algunas de ellas se quedaron sin hacer nada, a la espera de cómo evolucionaba el mercado, otras se negaron a cambiar y adaptarse, negándose así al futuro, otras, decidieron que había llegado el momento de reinventarse.

En este artículo, me gustaría mostrar algunos ejemplos prácticos de marcas que se reinventaron con éxito. Y es que en momentos de incertidumbre, debemos reflexionar sobre nuestro negocio y tomar decisiones arriesgadas.

Netflix, el video-club que acabó con el negocio de los video-clubs.

¿Quién no conoce en nuestros días la empresa Netflix? Se ha convirtiendo en la plataforma de entretenimiento en streaming más importante del mundo con más de 200 millones de suscriptores. Pero Netflix no nació como una plataforma de películas y series. Netflix nació como un video-club.

Hay que trasladarse a los años 90 para recordar que estos locales, los video-clubs, se encontraban en auge. Existían franquicias como BlockBuster que dominaban el mercado mundial de los vídeo-clubs, con más de 9000 locales en todo el mundo. Netflix nació con la idea de acabar con el reinado de BlockBuster.

La idea diferencial de Netflix, era un sistema de suscripciones por las cuales el suscriptor recibía a domicilio cada semana un par de títulos en DVD, que más tarde se le recogían y se le entregaban dos películas más.

Pero Internet y los servicios de streaming empezaron a monopolizarlo todo, YouTube ganaba importancia en todo el mundo y la gente de Netflix, que aún no le hacían ningún tipo de sombra a BlockBuster, decidieron, que había llegado el momento de trasladar su sistema de subscripción a Internet.

El resultado final de la historia ya lo conocemos. 200 millones de suscriptores en todo el mundo y el fin de los video-clubs y de BlockBuster. Además, Netflix ha seguido evolucionando convirtiéndose en una de las productoras cinematográficas y de televisión más importantes del mundo.

Las cápsulas Nespresso, el negocio que Nestlé no supo ver

Para entender el éxito de Nespresso, debemos trasladarnos a los años 70. En 1970, Nestlé ya era la empresa líder en venta de café instantáneo (Nescafe). Uno de sus competidores, pensó y creó un sistema de cápsulas de café, para llevar el auténtico café espresso a las casas y oficinas de todo el mundo. Nestlé, al ver esa idea, decidió comprar la patente y esconder aquel invento que podía acabar con su negocio y su liderazgo en el negocio del café instantáneo.

Pero el departamento de I+D de Nestle empieza a desarrollar y mejorar la idea. No es hasta 1986 que Nestlé funda Nespresso. Se funda como una empresa aparte, para evitar que se frene el proyecto, pues muchos de los ejecutivos de la marca madre, boicotean constantemente el producto, para evitar que se le haga sombra a su Nescafe.

Con la creación de Nespresso, se crean las primeras máquinas y cápsulas, destinadas al mercado de la restauración. Aquel lanzamiento supone un fracaso y ni Nestlé ni la competencia deciden seguir explorando ese vía de negocio.

Pero Nespresso sigue existiendo y su equipo de I+D trabajando, para en los años 90, volver a intentar sacar a flote su producto, esta vez, destinado a las oficinas. El producto vuelve a fracasar.

No es hasta el año 2001 cuando estas máquinas de café se rediseñan, haciendo de ellas un producto estilizado y dandole un toque de exclusividad. Además, desde marketing, se decide probar una nueva estrategia: Convertir ese café en algo sofisticado.

El producto disfruta de una gran campaña de publicidad con George Clooney como protagonista, se crean Boutiques de venta del producto en exclusiva, en las que no solamente se puede comprar el producto, sino que se ofrece un experiencia distinta.

Todo este envoltorio de exclusividad y sofisticación ha llevado a que hoy, Nespresso, sea la marca de café más vendida del mundo, con más de 6.000 millones de euros en ventas.

Kodak vs Fujifilm, reinventarse o morir

En los años 90, el mercado de la fotografía estaba totalmente dominado por dos compañías, Kodak y Fujifilm. Estos dos gigantes, desarrollaban una estrategia de negocio llamada el sistema “Gillette”. Un sistema que como en el caso de las cuchillas de afeitar de Gillette, lo caro no es la herramienta, la maquinilla de afeitar, si no sus recambios, las cuchillas. Este sistema de negocio también se da en las marcas de impresoras, que venden sus máquinas a precio muy asequible, y sus cartuchos de tinta a precios elevados. Y en el caso de Kodak y Fujifilm, el negocio estaba en los carretes y los productos utilizados para revelar las fotografías.

Pero todo cambio en el año 2000. Sony crea su primera cámara digital y llega la era de la fotografía digital con muchas marcas tecnológicas comercializando cámaras digitales, y lo que es más importante, la gente deja de revelar sus fotografías, para guardarlas en tarjetas de memoria y ordenadores.

Este cambio, no debería haber sorprendido a Kodak, pues fue esta compañía, la que en 1975, patento la primera cámara de fotos digital y escondió esa patente para que nadie pudiera acabar con su negocio. Pero llegados a este punto, debían tomar una decisión y cambiar su modelo de negocio.

Kodak, decidió en ese momento, seguir apostando por su producto, la fotografía. Por eso empezó a crear pequeños puntos de revelado, como si de cajeros automáticos se tratará, para que la gente fuera en masa a imprimir sus fotografías. Aquella idea no funcionó, pues la gente o no imprimía sus fotografías, o lo hacia en casa en sus impresoras, así que Kodak, decidió apostar por fabricar impresoras y cartuchos de tinta.

Pero llego el almacenaje en la nube, y aún se imprimían menos fotografías, y la apuesta por las impresoras tampoco resultó lucrativa para Kodak, que entró en quiebra en el año 2012. Hoy sigue activa, como fabricante de material para impresión digital, y totalmente desapercibida para el público general.

¿Pero qué paso con Fujifilm? La marca nipona, con la llegada de la fotografía digital, decidió replantearse su futuro muy seriamente. Analizo sus fabricas, la maquinaria y componentes de los que disponía y viendo que uno de sus productos químicos se utilizaba para las pantallas LCD, una división de la empresa, se dedico a la fabricación de componentes para pantallas.

Y el resto de la empresa. Pues los ejecutivos, se dieron cuenta que su empresa era gran laboratorio químico, y decidió dedicarse al estudio y creación de productos farmacéuticos y médicos. Desarrollan medicamentos. Hoy, Fujifilm, está trabajando intensamente en la cura del Coronavirus, desarrollando un antiviral (Avigan) que podría hacer que aquel gigante de la fotografía, en un futuro sea la empresa que desarrolló la cura de esta pandemia.

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